NO DEJES QUE EL ORGULLO TE GOBIERNE

¿Cuantas veces el orgullo ha impedido que hagas lo que realmente quieres hacer?

Hoy nos hemos propuesto explicarte un cuento para poder ilustrar mejor una de las barreras que muchos de nosotros utilizamos para hacer frente al miedo y a las consecuencias que tememos sufrir en determinadas situaciones, EL ORGULLO.

Ésta es la breve historia de Kalem, un joven muy obstinado a quien no  le gustaba dar su brazo a torcer, y que cuando tenía una idea era realmente difícil que llegara a cambiarla.

Esa característica de su personalidad le resultaba eficaz en algunos aspectos de su vida, de hecho, en su trabajo decían que era confiable, y que todos los encargos los resolvía con eficacia y puntualidad, sin embargo, en otros momentos….

Un día caminando por el centro de su ciudad se encaprichó de lo que se figuró eran unos pequeños mazapanes.  Ansioso, y sin atender a nada, llevado por su impulsividad se compró un kilo de los supuestos mazapanes. El tendero le avisó que era demasiado, pero Kalem, siguiendo sus impulsos y haciendo caso omiso, continuó con su exagerada compra.

Impaciente se sentó en un banco de un parque por el que pasaba ocasionalmente, y sin poder contener más su inquietud, comenzó a comerse los mazapanes.

Lo descubrió al primer bocado… en realidad había comprado unos bollos extremadamente picantes que se utilizaban como aliño para un guiso de carne muy popular.

Obstinado como era, siguió comiendo cada uno de los bollos picantes, hasta derramar lágrimas de tanto como le dolían los labios y la terrible quemazón en toda la boca. Acertó a pasar un conocido que al verlo le dijo:

– Kalem, ¿qué haces comiendo esos bollos picantes?

A lo que contestó Kalem

– En mi ansia, me compré un kilo y me los tengo que terminar

– Si sabes que son tan picantes ¿Por qué sigues comiéndolos?

En realidad ME ESTOY COMIENDO MI ORGULLO

¿Cuántas veces nos comportamos como KALEM y no sabemos parar  a tiempo mientras seguimos comiendo por orgullo cosas que nos hieren?

♥ Una de las tareas más importantes es la de saber dejar las cosas

 

Seguro que más de una vez has actuado como Kalem y no has sabido gestionar una situación por el miedo al qué dirán, por el temor a parecer débil o por simplemente no atreverte a decir claramente lo que piensas, o admitir que te has equivocado. Si es así, y para intentar evitar que tengas que gestionar tu orgullo  cuál pastelito picante, te mostramos 5 puntos básicos a tener en cuenta para cuando te encuentres en una situación parecida.

 

1. Aprende a ser sincera contigo misma

Muchas veces seguimos haciendo lo que hemos hecho siempre por pura inercia, sin plantearnos si quiera si es adecuado continuar haciéndolo o si por el contrario sería más acertado cambiarlo. Estamos tan acostumbradas a tirarnos todas las obligaciones a la espalda que no perdemos ni un minuto en pensar que tal vez ha llegado el momento de evolucionar.

Intenta encontrar un momento para pensar en ti, y sé sincera. ¿Estás haciendo lo que realmente quieres hacer? ¿Crees que esa es la mejor forma de hacerlo? ¿Existe tal vez otro camino que hasta ahora te ha dado miedo plantearte? Parece que cuando por fin tenemos la valentía de decirnos algo a nosotras mismas estamos un poquito más cerca de que se haga realidad, de ahí que no nos atrevamos y prefiramos estar calladas, pero es un error.

No te auto censures, escúchate y sigue tu instinto. Si eres sincera contigo misma es difícil que te equivoques. Y si te equivocas, no tengas miedo de reconocer tu error.

 

2. No tengas miedo a cambiar de opinión

Nos ocurre a todas que un día hemos tomado una decisión y al cabo de un tiempo cambiamos de parecer, pero claro, ¿cómo lo gestionamos? Parece que una vez hemos dicho que haríamos A ya no podemos cambiar y hacer B y tenemos que seguir actuando de una manera que tal vez ya no tiene ningún sentido para nosotras.

No pasa nada por cambiar de opinión, es más, cambiar de opinión significa en la mayoría de las veces que te has parado a pensar, has evolucionado y has encontrado una forma mejor de actuar,  o que al menos en ese momento conecta más con lo que quieres y contigo misma.

No te decimos que tengas que ir constantemente de un lado al otro sin tener una opinión clara, pero si por ejemplo un día decides que no vas a contratar a nadie que te ayude con la limpieza porque te parece un gasto inútil y eres de las que has defendido a capa y espada esta posición, no pasa nada porque llegue un día en el que reconozcas que te iría de maravilla esa ayuda y pagues ese dinero encantada de la vida.

No te enroques en una posición y aprende a ser flexible. A veces enamorarse de demasiado de nuestras propias ideas puede ser contraproducente.

 

3. Acepta tus errores y debilidades

Todo el mundo se equivoca. Una vez asumido esto la clave está en aprender de nuestros errores.

Si eres de las que siempre lo hace todo bien, sentimos decirte que no es verdad. No existe nadie perfecto y por lo tanto te tocará hacer un poco de introspección y aceptar que hay veces en las que no tienes la razón, y otras muchas veces aunque no vayas muy desencaminada, va bien escuchar puntos de vista distintos al tuyo para enriquecerte.

Así pues, si aceptamos de antemano que por muy buena que nos parezca una decisión nuestra en un momento determinado, puede ser que nos hayamos equivocado o que no hayamos previsto ciertas cosas o debilidades nuestras, no pasa nada. Acéptalo, aprende de tus propios errores, adáptate a la nueva situación  y sigue hacia delante. La vida es un camino lleno de peldaños en los que vamos evolucionando a través del aprendizaje, que no te dé miedo equivocarte, es el primer paso para acertar.

 

4. No te juzgues

Somos nuestra peor pesadilla,  de eso no tengas ninguna duda. Somos más duras con nosotras mismas de lo que jamás lo serían los demás.

Por eso está bien recordar  que cuando notes que empiezas a juzgarte seas capaz de identificarlo, pares y mires la situación des de fuera, con la máxima objetividad posible.  Si no lo haces y sigues como si nada acabarás entrando en un bucle en el que tu autoestima, tu vitalidad y tu seguridad irán deshinchándose poco a poco.

Si ves que tú misma no eres capaz de salir de la rueda, escríbelo y reléelo. Seguro que así encuentras un punto de vista con otra solución que hasta ahora ni se te había ocurrido.

 

5. No le des tanta importancia a la opinión de los demás

A menudo por mucho que tengamos claro que queremos cambiar algo y que tengamos más que reflexionada y decidida nuestra posición, no nos atrevemos a decirlo por el miedo al qué dirán. Tenemos tanta necesidad de agradar a los demás que nos autocensuramos y nos ponemos en peligro a nosotras mismas porqué queremos gustarles.

Si intuimos que a la otra persona no le va a gustar nuestra decisión, es fácil que intentemos posponer al máximo el cambio, aunque esto suponga sufrir más de lo necesario.

Por eso es importante tener en cuenta a los demás para evitar hacerles daño, pero a la vez hay que tener claro que es imposible gustarle a todo el mundo, y por lo tanto aunque la opinión de los demás es muy respetable, al fin y al cabo tú tienes que mirar por tu bienestar y el de los tuyos.

Si por ejemplo sientes que necesitas ayuda cuidando de familiar y crees que ha llegado el momento de empezar a buscar una residencia, no dejes influenciarte por la opinión de los demás. Solamente tú sabes qué necesitáis y cuál es la mejor solución para mejorar vuestra calidad de vida como familia.

 

Es normal que nos cueste ver más allá de nuestra  propia posición, pero hay que saber no tensar la cuerda más de la cuenta y reconocer cuando no merece la pena seguir comiendo pastelitos picantes.

Y  tú, ¿sigues comiéndotelos cómo Kalem?

 

Cuidador Cuídate
hola@cuidadorcuidate.com

Somos Núria y Eduardo y queremos ayudarte a superar la tristeza y la rabia para que vuelvas a sonreír cada mañana sin sentirte culpable. Si quieres saber más sobre nuestra historia personal y/o nuestra experiencia profesional puedes visitar nuestra página de "Quiénes somos" y si te apetece charlar con nosotros no dudes en escribirnos un correo, ¡nos encantará saber de ti!

4 Comentarios
  • Verónica
    Publicado a las 17:34h, 06 marzo Responder

    Ohh me encanta el artículo, cuántos buenos consejos. Los pongo en práctica desde ya. Gracias guapos. Un beso

  • Marta
    Publicado a las 15:03h, 07 marzo Responder

    Me ha encantado el cuento, muy visual, ahí seguimos, con lágrimas de rabia, pero sin dar el brazo a torcer, jeje. Gracias, saludos.

    • Cuidador Cuídate
      Publicado a las 14:32h, 12 marzo Responder

      Hola Marta,
      muchas veces seguimos comiéndonos los pastelitos picantes por miedo a reconocer nuestras debilidades, pero poco a poco, lo importante es seguir 😉 Un fuerte abrazo

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