¿Sufres el Síndrome del cuidador quemado o Burnout del cuidador?

Descubre qué es el síndrome del cuidador quemado o Burnout y en qué fase te encuentras

Cuando cuidas de un familiar enfermo es normal sentir emociones como la rabia, la tristeza, la soledad, la impotencia… e incluso entrar en procesos de ansiedad y depresión. De hecho, todos estos síntomas pueden formar parte de lo que se conoce como síndrome del cuidador quemado, o Burnout del cuidador.

Cuando convives con la enfermedad de alguien a quien quieres y todo lo que ello supone, es muy fácil terminar sufriendo el síndrome del cuidador quemado, pero, ¿Sabes realmente qué significa, cuáles son sus síntomas y cómo evitarlo?

Si te suena el nombre pero no lo tienes claro  o si quieres saber más sobre el Síndrome del cuidador quemado, sigue leyendo. Hoy nos hemos propuesto explicarte con claridad este concepto y ayudarte a reconocer si ahora misma tú estás sufriendo el tan temido Burnout.

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO O BURNOUT DEL CUIDADOR?

Vamos a empezar por el principio. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de el Síndrome del cuidador quemado?

Cuidar emocionalmente y/o físicamente de un familiar es una de las demostraciones de amor incondicional más bonitas que existen. No obstante a éstas alturas ya sabemos que el mundo no es de color de rosa, y que por mucho amor y cariño que tengamos, ser cuidador puede resultar una tarea muy complicada de sobrellevar.

Además en la mayoría de ocasiones no es tan solo el hecho de cuidar de un familiar enfermo, sino que a eso se le suma el intentar encontrar el equilibrio entre el trabajo fuera de casa, cuidar de la familia y las tareas domésticas, todo esto y sin morir en el intento. ¡Casi nada!

Así pues, es normal sentirte estresada, enfadada y culpable.

♥ Como cuidadora seguro que crees que puedes y debes hacerlo todo tú sola, pero tienes que saber que ese es el primer paso para terminar cayendo en el tan temido burnout del cuidador

Por eso siempre insistimos en la necesidad y la importancia de que pidas ayuda tanto a nivel práctico para tu día a día como soporte emocional, porque compartir tus preocupaciones y dificultades disminuirá tu sensación de estar desbordada y te ayudará a afrontar los días con mayor optimismo y serenidad.

Se conoce como Síndrome del cuidador quemado o burnout del cuidador el estado de agotamiento físico, emocional y mental que puede ir acompañado de un cambio en la actitud, pasando de mostrarte positiva y afectuosa a negativa e indiferente.

Dicho agotamiento puedo ocurrir cuando como cuidadora no obtienes la ayuda que necesitas, o si intentas hacer más de lo que puedes, ya sea física, emocional e incluso económicamente.

De hecho, muchos cuidadores que están agotados o ya directamente “quemados”, pueden experimentar fatiga, estrés, ansiedad y depresión. Incluso puede que te sientas culpable  cuando inviertes tiempo en ti misma en vez de estar con tu ser querido enfermo.

Todos tenemos momentos malos, pero el problema viene cuando reprimes durante demasiado tiempo todos estos sentimientos y emociones. Esto hará que la presión que soportas aumente tanto que corres el riesgo de empezar a tener sentimientos (incluso a veces actitudes) negativos hacia la persona a quien cuidas, y entrar en un proceso de depresión y ansiedad que afecten todas las áreas de tu vida.

De ahí que sea tan importante detectar a tiempo cuando estás entrando en este proceso y pedir ayuda para volver a coger las riendas de tu vida y poder cuidar de ti misma y de tu entorno como ambos os merecéis.

 

¿CUÁL ES LA CAUSA DEL BURNOUT DEL CUIDADOR?

Como cuidadora estás tan preocupada por el bienestar de los demás que es normal que hayas descuidado t u propia salud emocional y física.

Pero eso no significa que estas necesidades propias hayan desaparecido, al contrario. Lo que ocurre es que al tenerlas tan olvidadas el día que paras un momento y te escuchas a ti misma saldrías corriendo de lo abrumador que resulta el darte cuenta de todo lo que está ocurriendo en tu interior.

Esta sensación de fatiga física y emocional responde a unas necesidades que si no empiezas a tenerlas en cuenta pueden evolucionar hacia algo más grave como  el agotamiento, la depresión o los ataques de pánico.

Cada caso y cada familia es un mundo, y por lo tanto no podemos generalizar acerca de las causas que hacen que puedas llegar a sufrir el síndrome del cuidador quemado o burnout, pero a grandes rasgos, te explicamos cuáles son los factores más corrientes que pueden llevarte a sufrir el síndrome:

 

/ Expectativas poco realistas

Cuando pones tanto empeño en algo tienes la necesidad de ver una evolución positiva o un cambio notable. La motivación principal para tu dedicación en el cuidado es intentar hacerlo lo mejor posible para conseguir una recompensa, que no es otra que una mejora en la actitud o la enfermedad de tu ser querido.

Y esto puede que te sirva a ti de aliciente, pero hay casos en los que esto no es real y cuando te des cuenta de ello te habrás creado falsas esperanzas y es muy probable que te derrumbes cual castillo de naipes.

Puedes esperar una mejora en casos de accidente o un ictus por ejemplo, pero no es bueno crearte expectativas en situaciones de demencia, cáncer terminal, o enfermedades mentales como los trastornos de la personalidad o la esquizofrenia.

En estos casos hay que aceptar lo que hay y cuidar sin esperar nada a cambio porque la persona enferma no es que no quiera mejorar, es que no puede, y por mucho empeño que pongas en ello, lo único que vas a conseguir es aumentar tu frustración.

 

/ Falta de control

Como cuidadora puede que a veces te sientas frustrada por no poder llegar a todo.

Es tal la impotencia al ver que no eres capaz de poder hacer todo lo que te autoimpones que eso va generando en ti un poso de rabia difícil de gestionar.

Cuidar de alguien enfermo significa invertir tiempo, dinero y un montón de recursos, al mismo tiempo que es fundamental tener la capacidad para planificar, administrar y organizar adecuadamente y de manera eficaz la atención a todos tus seres queridos.

Así que no es de extrañar que ante el agobio por no  poder controlarlo todo llegue un punto en el que no puedas más y te desbordes emocionalmente y te colapses físicamente, llevándote a sufrir el temido síndrome del cuidador quemado del que estamos hablando.

 

/ Demandas poco razonables

Antes hablamos de lo que te autoimpones, que muchas veces va más allá de las necesidades reales.

¿Cuántas veces te dices a ti misma la frase “tengo que…”? Y te lo vas echando todo a la espalda pensando que por una cosa más tampoco pasará nada. Pero esto es como todo, uno, más uno y otro detrás de otro pueden llegar a hacer que te estés autoimponiendo cargas irrazonables porque consideras que el cuidado es tu responsabilidad exclusiva.

Ya te hemos dicho más de una vez que sentimos informarte de que no eres súper woman y por mucho que a ti te lo  parezca, no puedes con todo. Acéptalo, prioriza y delega si no quieres terminar “quemada”.

 

/ Confusión de roles

Cuando cuidas de un ser querido enfermo es normal que se entremezclen distintos roles ya que antes de ser cuidadora de esa persona eras su pareja, su amante, su hijo, su amigo, su hermana etc. Y es muy difícil entender que los roles de cada uno y por lo tanto las normas del juego, han cambiado.

A veces cuesta separar el papel de cuidadora de los demás roles, y esto puede crear un conflicto tanto interno como con el propio enfermo bastante difícil de gestionar.

Por ejemplo, como cuidadora a veces sin darte cuenta tratas a tu pareja como si de tu hijo se tratara o  invades la intimidad del otro por pura necesidad, y eso puede resultar violento o incómodo para un padre o un hijo adolescente.

Por eso es importante poder delegar ciertas tareas y permitirte tanto a ti misma como al enfermo tener su propio espacio con el objetivo de no desdibujar por completo los roles familiares que tenías antes de la enfermedad.

 

/ Falta de introspección

Es tan abrumadora la sensación de no llegar a todo, de perder el control y sentirte culpable por no conseguir lo que te has propuesto que poco a poco vas cultivando interiormente un sentimiento de agotamiento, frustración, rabia y tristeza casi sin darte cuenta.

Es cuando te encuentras en este punto de falta de introspección y trabajo interior para aprender a mejorar tu gestión emocional que estás comprando boletos de lotería para que te toque padecer el síndrome del cuidador quemado, de ahí que insistamos tanto en que te cuides y empieces desde el minuto 0, sin excusas. Porque si tú estás bien, todo fluirá mejor.

 

/ Resistirte a pedir ayuda y delegar

Como puedes intuir por todo lo que te hemos ido contando, uno de los motivos principales que puede hacer que sufras el síndrome del cuidador quemado o burnout es el hecho de no pedir ayuda a su debido momento.

Sé que sientes que puedes con todo, pero si estás leyendo esto es que tienes miedo  y te sientes desbordada. De ahí que te recomendamos que pienses un momento en la importancia de cuidar de tu salud física y emocional y actúes en consecuencia.

 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO O BURNOUT?

Hasta ahora te hemos contado qué es y cuáles son las causas del síndrome del cuidador quemado o Burnout, ahora vamos a detallar un poco qué síntomas pueden hacerte ver que estás entrando en dicho síndrome.

Es tan habitual aceptar un montón de cambios poco adaptativos que al final los asumimos como normales, y no es hasta que alguien te pone frente a la realidad, como si de un espejo se tratara, que no te das cuenta de que algo va mal.

El hecho de aprender a reconocer cuáles son los signos de alerta puede facilitarte el tomar medidas al respecto y enfrentarte al problema con el objetivo de evitar el Burnout, o en caso de reconocer que ya estás en un punto crítico puede ser el empujoncito que necesitabas para actuar de inmediato.

Normalmente los síntomas del síndrome del cuidador quemado pueden parecerse a los síntomas generales del estrés y la depresión y pueden incluir distintas características como las siguientes:

  • Agotamiento mental y físico incluso después de dormir o descansar
  • Sensación de sentirte irritable e indefenso, o incluso estar siempre a la defensiva
  • Problemas para concentrarte
  • Cambios en el apetito y el peso corporal
  • Cambios en los patrones del sueño y el descanso
  • Tendencia a enfermar más a menudo de lo habitual
  • Dejadez en tu cuidado personal
  • Pérdida de interés en actividades que hasta hace poco disfrutabas
  • Disminución de las relaciones sociales con amistades y otros familiares
  • Tu vida gira alrededor del cuidado pero esto te da poca satisfacción
  • Dificultades para relajarte
  • Sentimientos de impotencia y desesperanza

En aquellos casos más graves incluso puede detectarse:

  • Sentimientos de no querer seguir viviendo
  • Pensar que quieres hacerte daño a ti mismo o a la persona que cuidas
  • Abuso del alcohol o de medicamentos para dormir

El síndrome del cuidador quemado o burnout es complejo porque no tiene un diagnóstico cuantitativo, es decir, no depende de cuantos de los síntomas anteriormente descritos cumples al pie de la letra, sino que es algo más cualitativo y por lo tanto es fundamental poder ver cómo tus síntomas interfieren en tu día a día.

Dicho esto es posible que ahora mismo te estés preguntando, si sufres el síndrome del cuidador quemado, ¿verdad?

 

¿CÓMO SABER SI SUFRES EL SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO O BURNOUT?

Para poder decir claramente si sufres dicho síndrome  en este momento sería necesario trabajar contigo más profundamente y conocer tu historia personal y familiar con detalle.

 

 

No obstante, estamos preparando para ti un test orientativo para que sepas en qué nivel de estrés te encuentras y si corres el riesgo de sufrir el síndrome.

Si quieres ser de las primeras en recibir la información del test en cuanto lo tengamos listo solo tienes que suscribirte a nuestra newsletter y a parte de recibir nuestra guía gratuita de gestión emocional para cuidadores  te mantendremos informada del lanzamiento del test en primicia.

♥ El cuestionario te va a ayudar a ver en qué momento te encuentras y te dará las pautas y recomendaciones a seguir según tu nivel de estrés actual. 

 

¿Habías oído a hablar antes del Síndrome del cuidador quemado o Burnout del cuidador? ¿Crees que podrías estar sufriéndolo? Cuéntanoslo en los comentarios. ¡Queremos ayudarte a mejorar tu día a día como cuidadora!

Cuidador Cuídate
hola@cuidadorcuidate.com

Somos Núria y Eduardo y queremos ayudarte a superar la tristeza y la rabia para que vuelvas a sonreír cada mañana sin sentirte culpable. Si quieres saber más sobre nuestra historia personal y/o nuestra experiencia profesional puedes visitar nuestra página de "Quiénes somos" y si te apetece charlar con nosotros no dudes en escribirnos un correo, ¡nos encantará saber de ti!

2 Comentarios
  • Susana
    Publicado a las 08:57h, 09 mayo Responder

    Enhorabuena, contenido interesantísimo

    • Cuidador Cuídate
      Publicado a las 06:27h, 10 mayo Responder

      Muchas gracias Susana 🙂
      Esperamos que sea útil para aquellas persones que se sienten desbordadas y que poco a poco sean conscientes de la importancia de cuidarse a uno mismo para poder cuidar de su ser querido.

      Un abrazo

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