PORQUÉ DEBERÍAS HACER TERAPIA

Cómo hacer terapia te puede ayudar en tu día a día como cuidadora

Que cuidar de alguien a quien quieres es un acto de amor no hace falta ser psicólogo para saberlo.

Que tal vez a veces como cuidadora es necesario recibir ayuda de un profesional especializado tal vez sí que es necesario que un psicólogo te lo recuerde.

Hoy queremos explicarte porqué hay momentos en esta vida en los que hace falta pedir ayuda profesional.

Ante la enfermedad de un ser querido es normal volcarte en la otra persona y que casi sin verlo venir  cada vez vayas  dando más de ti hasta que tu esencia se diluye en el camino.

Lo haces sin darte cuenta, sin planteártelo, y sobre todo, sin importarte.

Porque das todo lo que puedes, y más, por esa persona. Porque darías lo impensable para que se curara. Porque en realidad lo único que te importa es su bienestar. Y tú, de mientras, has pasado a un segundo o tercer plano casi sin enterarte.

Y sí, tal vez sea normal lo que te ocurre, pero no se puede vivir así eternamente. Con la sensación de agobio, de no llegar a todo, de  agotamiento y de ir apagando fuegos sin tener un rumbo fijo.

Mucha gente ha pasado por la situación de tener un ser querido ingresado en el hospital o enfermo durante un par de semanas. Si eso ya es difícil, cuando el tema se alarga en el tiempo durante meses o años… estamos entrando en aguas peligrosas.

Si tu casa es un hospital de campaña permanente, si no duermes por la noche pensando en el futuro,  si la incertidumbre te está matando y ya no recuerdas cuando fue la última vez que te sentiste tranquila, feliz y contenta con tu vida… tal vez ha llegado el momento de ponerle remedio.

Remedios hay tantos como personas, pero hoy te venimos a hablar de lo que conocemos.

Y lo que conocemos no es ni más ni menos que cómo la terapia con un psicólogo especializado en tratar a cuidadores y a sus familias puede ayudarte en tu día a día.

 

1. CAMBIARÁS EL FOCO Y EL PUNTO DE VISTA

Desde dentro las cosas se ven de una determinada manera  y es normal que aún y teniendo una posible solución muy cerca de ti no seas capaz de verla.

Al ponerle palabras a tu situación, a tus emociones y sensaciones, estás dejando que el otro entienda como te sientes y como todo lo que estás viviendo te está afectando.

Cada persona y cada familia es un mundo, y lo realmente importante no es lo qué te ocurre sino como tú lo vives.

Por eso hablar con un psicólogo especializado puede ser el punto de inflexión para:

/ Recibir una respuesta sincera sobre cómo estás afrontando tu vida

/ Escuchar un punto de vista objetivo y práctico

/ Comprender que hay posibles soluciones que no te habías planteado hasta ahora

/ Encontrar a alguien dispuesto a darte el empujoncito que necesitas para cambiar tu día a día

/ Comprometerte contigo misma para cambiar lo que no te gusta y conseguir encontrar el equilibrio necesario

/ Empezar a cuidarte y mirar hacia tu interior sin miedo, sabiendo que no estás sola

Cuando hace años que trabajas profesionalmente con personas que cuidan de sus seres queridos estás acostumbrado a ver casos muy duros, de los que te tocan el alma y a veces te hacen perder un poco la compostura.

Eso tiene como consecuencia que estés curtido para ayudar incluso en los casos más graves y complejos, y que no te tiemble el pulso a la hora de decir verdades.

Pero al mismo tiempo la experiencia profesional y personal hace que aprendas a tratar cada caso como único, y que sepas que la sinceridad puede ir de la mano con la empatía, el cariño y la comprensión infinita.

 

2. DISEÑARÁS UN PLAN DE RUTA CON OBJETIVOS CONCRETOS

Al contrario de lo que muchas veces se puede pensar, a un psicólogo no se va solamente a contarle tus penas, desahogarte y seguir como hasta ahora.

Para hacer eso ya tienes a tus amigos o a tu familia, no hace falta que malgastes ni el tiempo ni el dinero.

Cuando adquieres el compromiso de trabajar con un psicólogo y abocar en la sesión todo lo que te preocupa es para arremangarte y poner las manos en el fango (por no decir mierda).

Porque de nada sirve soltarlo todo y no hacer nada para cambiarlo. O al menos ésta es nuestra visión.

Trabajar de la mano de un psicólogo te sirve para juntos crear un plan de ruta, con unos objetivos concretos, con unos pasos a seguir y una menta a la que llegar.

No somos para nada partidarios de las terapias que se alargan infinitamente en el tiempo.

Los psicólogos somos solucionadores de problemas por excelencia, y así es como nos gusta que sea.

♥ Si buscas regocijarte en tus miserias, escribe un diario, si lo que quieres es encontrar el camino a seguir para salir de esta sensación de malestar emocional que te está invadiendo, entonces, empieza a trabajar con nosotros.

 

3. MEJORARÁS TU BIENESTAR EMOCIONAL

Puede parecer muy obvio, pero está claro, el plan de ruta y tus objetivos tienen una meta común, que no es otra que mejorar como te sientes.

No todo el mundo necesita lo mismo para poder estar medianamente bien. Habrá a quien le irá de lujo hacer yoga y meditaciones guiadas y otros a quien el mero hecho de imaginárselo le pone nervioso.

Hay personas que tienen muy claro qué necesitan y qué les funciona, si ese es tu caso, ¡a por ello! Pero la mayoría de veces no hay solamente una única técnica que funcione, y cada momento vital requiere que le prestes una  atención especial.

Desde nuestra experiencia tanto personal como profesional creemos que lo mejor es encontrar un profesional que no se cierre a una única técnica, sino que tenga la habilidad de adaptarse a tus necesidades e ir modelando su intervención y sus propuestas terapéuticas a ti y a la evolución que vayas teniendo.

Lo más importante es conseguir que te vuelvas a sentir plena, tranquila y con ganas de levantarte cada mañana.

Eso no significa que tengas que dejar de estar triste (o hacerlo ver), al contrario, la terapia tiene que ser tu canal para gestionar esa tristeza, rabia e impotencia y transformarla en energía positiva para lograr el objetivo que te propongas.

Adquiriendo el compromiso terapéutico estás haciendo un pacto de responsabilidad contigo misma, puesto que aceptas que necesitas ayuda y no reniegas de lo que sientes, al contrario, te sientas frente a esas emociones para darles forma y poder vivir aceptando lo que tienes no a pesar de ello.

4. APRENDERÁS COMO TRATAR Y AYUDAR A TU FAMILIAR

Antes decíamos que el objetivo principal de la terapia tiene que ser resolver un problema y conseguir un objetivo concreto. Habitualmente este objetivo se ciñe única y exclusivamente en tu bienestar emocional, pero cuando hablamos de cuidadores el tema cambia.

Rara vez una cuidadora busca ayuda solamente para mejorar su bienestar. Es más, en la mayoría de casos que tratamos en consulta siempre, siempre, SIEMPRE la conversación se desvía hacia el familiar enfermo.

Esa es la gran preocupación de la persona que acude a nosotros, y aunque intentamos reconducir la sesión para que la persona cuidadora se centre en ella misma aunque solo sea por un breve período de tiempo, somos conscientes de que existe la necesidad de resolver otros temas que probablemente tienen que ver con poder ayudar mejor a su familiar.

Cada patología y cada enfermedad tiene unas necesidades concretas, tanto a nivel emocional como conductual y médico. Es por eso que tras tantos años trabajando con infinidad de casos distintos podemos aconsejar a nuestros pacientes sobre cuál es la mejor manera de tratar a su ser querido enfermo, qué decisión tomar en cada momento o cómo comunicar según qué información.

La terapia para cuidadores no se basa solamente en trabajar las emociones de la persona cuidadora, que también, sino que a eso se le añade un trabajo específico y concreto para ayudarle a suavizar ciertas situaciones del día a día en las que el protagonista principal es su familiar y su enfermedad.

 

5. EVITARÁS QUEMARTE Y DESGASTARTE

Ya sabes lo fácil que es quemarte y sentirte agotada, perdida y saturada.

En un abrir y cerrar de ojos puedes pasar de sobrellevar la situación medianamente bien a caer en un pozo del que no sabes ni cómo salir.

♥ Son tantos los obstáculos que se cruzan en tu camino que al final parece que no vas a ser capaz de salir de ello y vas a ser arrastrada por la marea.

El otro día te hablamos de cuáles son los síntomas que te permiten detectar si estás entrando en el Síndrome del cuidador quemado o Burnout del cuidador, y también hemos escrito en alguna ocasión sobre qué puedes hacer para evitar llegar a ese extremo.

Cada día puedes ir haciendo cosas que te ayuden a mantenerte a flote, pero hay que ser realistas, en ocasiones necesitas más que un simple flotador de los chinos para no ahogarte.

En esos momentos es cuando tienes que pedir ayuda y que alguien venga a por ti con un bote salvavidas.

Y los psicólogos somos ese bote salvavidas que está listo para llevarte a la orilla en cuanto lo necesites.

En conclusión, si quieres empezar a sentirte mejor, entender a tu ser querido y encontrar herramientas prácticas para mejorar el día a día de los dos y del resto de vuestro entorno familiar, búscate un bote salvavidas, o lo que es lo mismo, escríbenos un mail a hola@cuidadorcuidate.com.

Tenemos preparado para ti el bote más bonito que hayas visto jamás ¡Ni lo dudes!

 

 

Cuidador Cuídate
hola@cuidadorcuidate.com

Somos Núria y Eduardo y queremos ayudarte a superar la tristeza y la rabia para que vuelvas a sonreír cada mañana sin sentirte culpable. Si quieres saber más sobre nuestra historia personal y/o nuestra experiencia profesional puedes visitar nuestra página de "Quiénes somos" y si te apetece charlar con nosotros no dudes en escribirnos un correo, ¡nos encantará saber de ti!

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